Lola Fernández es socia directora de 30ñEROS Casa de Comunicación
He contado esta anécdota hasta la saciedad, pero jamás la
había escrito y creo que es el momento de hacerlo. Os juro que es real como la
vida misma. Al escribir para la Sección Profesionales y Vida Jurídica de Cinco Días, tenía que entrevistarme cada mañana con uno o varios socios directores de
despachos de abogados. Como os podéis imaginar mi tiempo no era escaso, sino lo
siguiente, así que intentaba documentarme como podía para realizar una
entrevista lo más profesional posible. Desde luego aquellos despachos que
contaban con un equipo de comunicación o una agencia de comunicación me
facilitaban mucho el trabajo y desde aquí quiero agradecerles públicamente su
ayuda.
Quienes no, me las tenía que apañar como podía y en esos
casos recurría siempre a la página web. Y hete aquí la anécdota. Ante las prisas
de una entrevista inminente con un socio director de gran prestigio tecleé a la
desesperada la dirección en Internet de su despacho, que no era ni mucho menos
pequeño, y cuál fue mi sorpresa, cuando apenas encontré el nombre de la firma
sin apenas referencias a su perfil ni tampoco a la actividad del despacho.
"Nadie sabe mejor que los abogados cuál es el poder de la confianza. ¡Cuántas veces he oído decir aquello de que la confianza es negocio!"
Cuando llegué a las lujosas oficinas que tenían en el centro
de Madrid les pedí disculpas porque había intentado por activa y por pasiva
documentarme sobre los casos que habían llevado, su especialización, la
historia de la compañía, las características de los socios que la integraban,
la presencia internacional, pero como la página web era tan básica -por decirlo
sin caer en la ordinariez-, mi búsqueda había resultado infructuosa.
Fue entonces cuando el socio director me miró y respondió: “Es cierto. Llevamos tiempo pensando que
tenemos que cambiar nuestra página web porque no refleja la imagen de lo que
somos”. Ahí me tranquilicé. “Y continuó,
además, estamos estudiando la posibilidad de poner a una de esas abogadas
becarias que tenemos rondando por los pasillos para que se ponga a desempeñar
labores de comunicación y marketing”. En ese momento, me dio un infarto y
creo que lo notó.
Entonces me preguntó: “¿Por
qué pones esa cara? ¿He dicho algo malo?”. Yo le contesté con una frase
contundente: “Pues mira. Es lo mismo que
si mañana te entra un banco que decide fusionarse con otro y te suelta aquello
de que para llevar los asuntos jurídicos de la fusión está pensando en
contratar aquel becario que está en la sucursal y que ha hecho un cursito de
ese tema. ¿Qué cara le pondrías?”. Creo que mi interlocutor me entendió,
porque al poco tiempo contrató a una gran profesional para el departamento de
comunicación, que contribuyó decisivamente a colocar a la firma en el lugar en
el que le correspondía.
Ayer mientras asistía en Madrid al Curso de Dirección y Gestión de Despachos, organizado por Amado Consultores, algunos de los
asistentes preguntaron a los ponentes por qué tanto empeño en tener que
invertir en comunicación y marketing. “¿No
es suficiente con realizar un acertado asesoramiento jurídico? ¿No vale con
desempeñar nuestra función de forma excelente”, preguntaban insistentemente
y aunque todas las respuestas de los expertos, aclaraban que no, que no era
suficiente con hacerlo bien, me quedé con la impresión de que la mayoría de los
despachos no lo tenían tan claro.
Desde este blog iré ofreciendo poco a poco mi visión de por
qué es importante. Pero baste ahora con una píldora: no hay ningún comercial ni
ninguna política de ventas tan rentable para un despacho como la estrategia en
comunicación y marketing. Que un determinado nombre o marca aparezca asociado a
una buena operación puede generar un “efecto arrastre” importantísimo, mucho
mejor que cualquier batallón de comerciales.


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