viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Por qué las firmas jurídicas deben invertir en comunicación y marketing?



Por: Lola Fernández
(Linkedin)
@30neros
Lola Fernández es socia directora de 30ñEROS Casa de Comunicación

He contado esta anécdota hasta la saciedad, pero jamás la había escrito y creo que es el momento de hacerlo. Os juro que es real como la vida misma. Al escribir para la Sección Profesionales y Vida Jurídica de Cinco Días, tenía que entrevistarme cada mañana con uno o varios socios directores de despachos de abogados. Como os podéis imaginar mi tiempo no era escaso, sino lo siguiente, así que intentaba documentarme como podía para realizar una entrevista lo más profesional posible. Desde luego aquellos despachos que contaban con un equipo de comunicación o una agencia de comunicación me facilitaban mucho el trabajo y desde aquí quiero agradecerles públicamente su ayuda.

Quienes no, me las tenía que apañar como podía y en esos casos recurría siempre a la página web. Y hete aquí la anécdota. Ante las prisas de una entrevista inminente con un socio director de gran prestigio tecleé a la desesperada la dirección en Internet de su despacho, que no era ni mucho menos pequeño, y cuál fue mi sorpresa, cuando apenas encontré el nombre de la firma sin apenas referencias a su perfil ni tampoco a la actividad del despacho.
"Nadie sabe mejor que los abogados cuál es el poder de la confianza. ¡Cuántas veces he oído decir aquello de que la confianza es negocio!"

Cuando llegué a las lujosas oficinas que tenían en el centro de Madrid les pedí disculpas porque había intentado por activa y por pasiva documentarme sobre los casos que habían llevado, su especialización, la historia de la compañía, las características de los socios que la integraban, la presencia internacional, pero como la página web era tan básica -por decirlo sin caer en la ordinariez-, mi búsqueda había resultado infructuosa.

martes, 19 de noviembre de 2013

10 preguntas que debes responder para saber si serás un emprendedor de éxito



Ser emprendedor está de moda. Ante la actual situación de crisis muchas personas se refugian en el autoempleo y consideran que es la oportunidad para salir adelante. Sin embargo, no siempre entienden que crear una empresa es mucho más que un trabajo de ocho horas.

Realizar por cuenta ajena una tarea que no nos motive es incómodo pero posible, sacar adelante un emprendimiento sin ilusión es una utopía y está condenado al fracaso.

Antes de poner en funcionamiento la compañía hay que reflexionar para evitar equivocarse y fracasar. Un buen indicador de que estamos en el camino correcto y que el proyecto realmente nos ilusiona es sentir las ganas y tener la necesidad de contarlo a los cuatro vientos.

Un emprendedor exitoso habitualmente tiene la necesidad de contar su experiencia y compartir la ilusión que le genera gestionar su empresa, su proyecto, su sueño. Se siente cómodo hablando de su compañía porque hace algo que le gusta.

Antes de tomar una decisión sobre un emprendimiento sería bueno responder las siguientes preguntas:


1. ¿Me va a gustar hacer todos los días las tareas que requiere mi empresa?

2. ¿Estoy dispuesto a trabajar y pensar muchas horas sobre mi proyecto, incluso en fines de semana?

3. ¿Estoy dispuesto a afrontar tareas que nunca antes he realizado? ¿Soy capaz de ser comercial, tesorero, contable, gerente y becario de mi compañía?

4. ¿Tengo el respaldo de mi familia para llevar adelante el proyecto?

5. ¿Conozco lo suficiente el mercado en el que va a participar mi empresa?

6. ¿Tengo una idea aproximada del capital que será necesario invertir?

7. ¿Estoy dispuesto a soportar los primeros meses sin que se produzcan ingresos en mi compañía?

8. ¿He definido los productos o servicios que va a producir mi compañía?

9. ¿Tengo experiencia en la producción de esos productos o servicios o voy a necesitar un colaborador o asesoramiento?

10. ¿Existe un nicho de mercado para esos productos o servicios que voy a comercializar?


Contestar a estas preguntas no es garantía de éxito, pero es un buen comienzo para aclarar ideas. Antes de lanzarse a la aventura es necesario pensar mucho, hacer muchas preguntas, tener mucha ilusión y no venirse abajo ante las primeras dudas. Nadie nace emprendedor, es una forma de vida que se aprende con la práctica.